Humor

El humor no puede faltar en una fiesta, una discusión, en una reunión del sindicato, en ningún lugar de Cuba. Es una característica que nos define. Aunque se ha convertido para muchos humoristas en “darle chucho al público”, hablando en cubano y criticar nuestra situación económica y política, hay humoristas que se disfrutan realmente verlos como Rigoberto Ferrera, Omar Franco, Moisés Rodríguez, Osvaldo Doimeadios, Carlos Ruiz de la Tejera, Churrisco y mi amigo Luis Silva, al cual le dedico un espacio en mi blog.

2 Respuestas a “Humor”


  1. 1 Jaisse 8 Mayo 2008 a las 7:16 pm

    Un tema interesante este de los humoristas cubanos. Creo que es hora que el público enfrente ese humor en que los humoristas la emprenden contra el auditorio. No me refiero a que una vez en el teatro o cabaret se deba hacer rechazo a ese humor, que perfectamente pudiera ser, aunque eso sería amargarnos la salida. Una solución sería llamarlos por su nombre, al igual que hacemos con los buenos humoristas. Pudiéramos mencionar a los pésimos a ver si les da un poco de vergüenza y mejoran su trabajo. Mejor agregarle a la idea de arriba… hay humoristas que se disfrutan realmente verlos como Rigoberto Ferrera, Moisés Rodríguez, Osvaldo Doimeadios… y otros que da grima presentar su malogrado espectáculo como el de Robertico, que por cada chiste se entromete con cualquiera del público por la ropa que lleva puesta o simplemente por el físico.

  2. 2 Rafa 8 Mayo 2008 a las 7:47 pm

    Realmente se ha hecho tendencia entre nuestros humoristas el llamado “chucho”. La mayoría de los espacios humorísticos que tienen presencia de público sufren de este mal. Características de nuestro humor cubano como es el doble sentido y el humor criollo picante se ven cada vez menos.
    En los espectaculos es desagradable ver como humorístas y público disfrutan con las críticas a características físicas de los presentes o a cuestiones tan superficiales y fuera de contexto en nuestro país como son la manera de vestir, tipo de zapatos o cantidad de cervezas que hay en la mesa. Cuando uno va a estos centros nocturnos, las pocas veces que uno puede ir, se encuentran con estos personajes que viven de este “mal humor”, lo que provoca que uno esté atento a conseguir una mesa que tenga una buena vista del escenario pero que a la vez este lejos para tratar de no ser alcanzado por el “chucho”. Este tipo de humor no debiera estar permitido en todos los centros nocturnos ya que nos dejan sin lugar de esparcimientodamos a los que nos damos cuenta de la mala calidad o no queremos sufrir de las críticas o “chucho” de los humoristas. Debe haber para escoger, los masoquistas que prefieren el chucho, bueno felicidades, pero debieran existir lugares donde este tipo de humor este prohibido.
    Afortunadamente se ve un despertar entre los humorístas sobre todo en televisión. Espacios como “Punto G” y “Deja que yo te cuente” los considero muy buenos.


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